GEORGE Los estudio a los dos atentamente con una sonrisa de satisfacción en el rostro, la cual es imposible de esconder aún si quisiera hacerlo, pero no quiero, me gusta ver la expresión aterrada en el rostro de la chica, me trae recuerdos de la misma expresión que hizo su madre justo antes de caer, y todo es aún mejor porque se parecen tanto físicamente que no es difícil para mí pretender que estoy lidiando con esa zorra engreída en lugar de con su hija. Es casi lo mismo que me pasaba a medida que el chico iba creciendo y cada vez se parecía más al hijo de puta ese, pues cada vez que me empezaba a sentir un poco culpable por hacerle pasar tan mal rato, sólo tenía que verle la cara para que se me pasara la culpa y en vez de eso disfrutara con lo que estaba pasando; pero no puedo de

