ERIN Ahora que he hecho las paces con Jenn estar en casa es menos incómodo y me atrevo a hablar con ella. Llamo a su puerta aunque dudo que me escuche con la música tan alta que tiene. —¿Qué haces? Te va a gritar —me dice Julie—. Y mamá quiere que bajes a poner la mesa. Cuando se va correteando, abro la puerta de Jenn. Ya no me grita y siento que en parte es porque debe sentirse mal por haber sido (una zorra como ella se llamó) o una caprichosa con todo este tema. Gira en su silla del escritorio y me mira. —¿Qué quieres? ¿Ya está la cena? —No. En realidad quiero hablar —digo y me siento en el borde de su cama, ya la escucho suspirar—. Ya que hoy vamos a cenar todos juntos y Nick estará aquí, creo que él se merece que también le pidas perdón. —Ya ya —sacude la mano al aire—. Lo haré..

