[MAËL] Cada mirada, cada sonrisa, y cada palabra que nos hemos dicho mientras cenábamos fue un recuerdo imborrable en mi cabeza, es como si no quisiera olvidarme de nada de lo que vaya a suceder hoy, y supongo que ella se siente igual. Su manera de mírame esta llena de invitaciones nuevas, me seduce sin saberlo, y sin que sea necesario ya que su sola presencia es seducción total para mí. Dejo mi servilleta a un lado sobre la mesa, bebo un último sorbo de mi copa de champagne, y me pongo de pie. Sus ojos no se apartan de mí y sé que esta nerviosa, y es por eso por lo que mi propósito es que todo sea especial. —¿Bailas conmigo? —le propongo ofreciéndole mi mano y ella asiente. —Me encantaría —contesta mientras sujeta mi mano y se pone de pie. Verla sonreírme de la manera que lo hace, me

