Jason se puso algo cómodo y regresó a la sala. Julia estaba de pie frente al sofá, con una mano sobre la boca y el rostro de quien acababa de ver un fantasma. Siguió su mirada hasta la pantalla del televisor. Lo que vio lo conmocionó hasta lo más profundo. El suelo pareció ceder bajo sus pies. Tuvo que aferrarse al respaldo del sofá para no caer. Peter se acercó enseguida, pero Jason le indicó con un gesto que estaba bien. —Cambia de canal —ordenó, irritado. —Está en todas partes, señor. Todos los canales están hablando de lo mismo —le informó Peter. —Sube el volumen. Peter obedeció. La sala quedó sumida en silencio, salvo por la voz del reportero. —Nunca se sabe cómo es realmente la gente. ¿Quién habría imaginado que el respetado, rico, poderoso y apuesto Jason Hawa

