[ADRIEN] El trayecto hasta la empresa transcurre en una calma silenciosa que no termina de ser cómoda ni incómoda. Claire revisa su teléfono durante buena parte del camino, probablemente escribiendo a su padre o leyendo algún mensaje del hospital, mientras yo observo el movimiento de la ciudad al otro lado de la ventana. París ya está completamente despierta. Las terrazas de los cafés se llenan de gente, las bicicletas cruzan entre los coches con naturalidad y las aceras se llenan de personas que caminan con prisa hacia sus propias rutinas. Cuando el coche gira finalmente hacia la entrada principal de Maison Laurent, Claire guarda el teléfono y dirige la mirada hacia el edificio. —Mi padre está bien —dice antes de que yo pueda preguntar. Asiento levemente. —Me alegra. Su voz se relaj

