Edward llevaba largo rato esperándola, le extrañó que tardara tanto pero decidió esperar unos minutos más antes de entrar a buscarla, podía estar en el baño pensaba. Paula terminó de lavarse las manos, y volteó para irse pero se topó con alguien ahí. Alguien que por su mirada supo que sus intenciones no eran buenas. El día había sido agradable, muy agradable, casi perfecto, porque nada podía ser perfecto. La tarea de matemáticas que la tenía loca anoche resultó tener la calificación más alta, gracias a la ayuda de Edward debía admitir, estuvo charlando por horas con una compañera, hasta se encaminaron al despachar, no se dejó acompañar por ella al baño, no quería robarle más de su tiempo pero ahora se estaba arrepintiendo. —Hola Teresa —Saludó sintiendo su cuerpo encogerse sólo, como

