Más pesadillas. Con sus manos empujaba a aquel fuerte chico que estaba encima de ella, sus dedos casi penetraron los ojos del individuo mientras trataba de alejarlo. Movía las piernas con deseo de poder quitárselo de encima pero nada funcionaba, el chico parecía una roca enterrada sobre ella. —¡Mamáááá! ¡Mamááá ayudame! ¡Por favor, mamá! Sus gritos sonaron como eco en la habitación de su hermana, en la de su madre fueron fuertes y claros por lo cual sobresaltó. Victoria salió corriendo de su habitación, ya se estaba volviendo costumbre que ella la despertara con sus gritos, pero le agradaba poder estar con ella y no que estuviera sola como acostumbraba hacer encerrándose. —Cariño, aquí estoy —Le repitió varias veces hasta que ella abriera los ojos viéndola y al fin dejara de gritar

