Después de haber alistado su habitación, colocando cada cosa en su lugar, durmió un poquito para quitarse un poco de estrés. Al despertar sintió como si su cuerpo hubiera cambiado, se sentía renovada, y con más ánimos. Se dio un corto baño, eligió uno de los vestidos que la madre de Edward le había regalado para usar. Era morado oscuro con flores blancas, tenía mangas cortas, y le sentaba muy bien con su vientre. Bajó, y no vio a ninguna figura en casa, con curiosidad, y cautela caminó hacia la puerta. Caminó por el pequeño camino de piedras que evitaba formar charcos de lodo en la entrada de la casa. Desde su lugar pudo ver a Edward parado sobre una roca mirando al fondo, con ambas manos metidas en los bolsillos de sus jeans negros. Decidió avanzar pero justo venía la pelirroja a qu

