—¿Dónde conseguiste comida mexicana en la escuela?—preguntó Paula al Edward regresar. Edward se sentó. —Le pedí a alguien que fuera a comprarlo afuera —contestó. —. ¿Te gusta?—Le preguntó curioso, y se atrevió a mirarla. Paula masticó saboreando el burrito y seguido chupó su dedo. —Debo admitir que está delicioso —Sonrió. —. Mmmm, me encanta —dijo saboreando sus labios. Edward se quedó perdido observándola mientras sonreía. Le parecía lindo verla así, sin dos bolsas bajo sus ojos, sin ellos rojos, sin una mirada sin vida de la cual él era culpable, verla bien era lo más lindo que podía ver. —¿Qué?—preguntó Paula incómoda al ver como la miraba. Edward sacudió la cabeza varias veces al reaccionar. —Nada, lo siento —Se disculpó apenado. Siguió comiendo mientras observaba alr

