—¿Qué harás en la semana santa?—Le preguntó su amiga. Recogió su melena y la dejó sobre su hombro mientras caminaba junto a su amiga. —No lo sé, de seguro Edward tiene algo planeado —respondió sin ganas. Odiaba esos repentinos cambios de humor pero no podía hacer nada. Sintió a Laura detenerse abruptamente, y se detuvo también. Miró el punto fijo en el que se había perdido su amiga y vio al alto de ojos grises ahí. Abrió la boca del asombro, minutos antes Laura le estaba contando de que no le había escrito por dos días. Laura salió corriendo y cuando estuvo cerca le saltó encima al chico rodeándolo por el cuello. Y sin vergüenza alguna le plantó un beso. Paula los dejó vivir su momento pero luego que vio que no se alejaban aclaró su garganta. —Sigo aquí —dijo al ver que no se s

