Para mí, en ese momento todo pasaba tan rápido a mi alrededor… mientras me retorcía en la camilla del dolor. —Vamos amor, tú puedes… —me animo Jayden besando mi frente cubierta con una fina capa de sudor, aunque estaba a punto de darme algo a causa del inmenso dolor que sentía. Jayden estaba usando un traje quirúrgico, y pálido como si fuese una hoja de papel. A pesar de eso sus palabras de aliento me estaban ayudando a mantener la calma. —Lo estás haciendo bien, ya dentro de poco tu bebé estará con nosotros. —No... no puedo —lloré—. ¡Duele! —Isla —murmuró con un tono dulce—, Amor, yo sé que debes estar más que adolorida, pero tienes que seguir… solo una vez más... Eres una mujer fuerte. Tú puedes. Comparado con otras cosas que has hecho, esta es la parte fácil. —Puja —me anima mi

