París, Francia Mina Desde el primer día que llegué, siento que he vivido en piloto automático siguiendo un horario establecido por la empresa, entonces llega la hora de volver a el hermoso departamento que consiguieron los hermanos Lemaire para mí y una enorme tristeza me abraza en medio de tanta soledad, y si bien me he relacionado a la perfección con todos en el trabajo, mi corazón llora queriendo tener a alguien conocido a mi lado. De Oskar no sé mucho ya que está en constantes viajes por el país, pero al menos unas dos o tres veces a la semana procura escribirme o llamarme para saber cómo estoy, así mismo, su hermano Elio me visita una vez a la semana asegurándose de que esté bien y no me falte nada. Según me confesó en una ocasión, estas visitas las hacía por petición de su hermano

