Días atrás Enrique Estaba abatido por la discusión que tuve con Carmen, su inquisidora actitud contra mí me tenía desesperado y más porque era una constante punzada en mi alma recordándome mi maldito pecado, por suerte ella desconocía esta información o en verdad me estaría crucificando, pero al final no hizo más que destruir el sentimiento que había nacido por ella y la confianza que había recuperado en mí mismo. Para colmo de males, mi estrés sobrepasaba los límites por las constantes llamadas y mensajes de Bucur amenazándome con pagarle o le contaría de mi pasado a Carmen, siendo esto mucho peor pues no solo le daría una excusa a ella de señalarme, sino que también podía afectar mi imagen y a la iglesia por una acusación tan grave cuando no había cometido ningún crimen contra algún in

