La alegría en el rostro de Isabella, mientras se pasea entre sus cientos de vestidos de marca, es evidente. No se decide cuál usar, porque tampoco puede ir muy provocativa, aunque debe estar elegante y destacar frente a todos. Desde que Enzo la llamó para decirle que acepta sus condiciones, no ha dejado de tararear. Está feliz y ni siquiera lo intenta ocultar. —Es mejor que uses este conjunto azul que te queda divino —Señala su madre. —Te hará ver elegante y sofisticada, además de que este color te favorece mucho. Recuerda que saldrás en todos los canales, hija. Debes verte impresionante. Isabella lo piensa por unos segundos hasta que finalmente decide hacerle caso a su madre, después de todo, gracias a todo lo que ella ideó y aconsejó, es que está a punto de ser la esposa de Enzo. S