No dormí casi nada, pero no es por nervios. Es por conciencia. Porque cuando uno entiende que el día que está por comenzar va a dividir su vida en un antes y un después, el sueño deja de ser importante. Me quedé despierto gran parte de la madrugada observando a Dasha dormir a mi lado, intentando grabar en la memoria la forma en que respira cuando está tranquila, la manera en que su cabello se desordena sobre la almohada, la suavidad con la que sus dedos se curvan inconscientemente hacia mí, incluso dormida. Hay algo en esa imagen que me desarma por completo. Yo, que crecí rodeado de violencia, silencios pesados y mentiras dichas con elegancia, ahora estoy aquí, a horas de casarme por amor. Y todavía hay momentos en los que no termino de creerlo. Cuando el cielo empieza a aclararse, me lev

