― ¿Entonces me acompañas al Spa? ― pregunta observandome desde uno de los taburetes. Asiento con la cabeza sirviendo el desayuno, son las diez am pero no había podido cocinar, me toca cocinar hoy a ella mañana, en realidad nosotros no somos de cocinar, siempre comemos fuera o ordenamos comida pero Fadyx hace que algunas cosas cambien. Además es gratificante sorprenderla en el gusto culinario. ― ¿Tienes una idea de lo que harás mañana? ― Si, e reservado una mesa para trece en tres restaurantes ― responde con una de esas muy habituales sonrisas en ella. ― debes cocinar tu. ― lo pagaré yo ― se queja. ― El problema no es el dinero Fadyx... ― ¿Entonces por qué se quejan? Sonrio. ― ¿No sabes cocinar Fadyx? ― abre la boca con fingida indignidad, rueda los ojos. ― Si se cocinar pero no