POV ANDREA Su agarre en mi mandíbula me arde todavía, y aunque intento mantenerme erguida, la piel me late con cada respiración. La máscara ya no me cubre, ya no tengo dónde esconderme. Siento sus ojos devorándome como un filo, como si ya supiera demasiado. «Calma… Él no te conoce y tú tampoco a él, no sabes quién es, solo que es un maldito loco obsesivo y peligroso, dueño de todo esto» Eso me repito, aunque la verdad es que el miedo se me retuerce en el estómago como un veneno lento. «Un maldito loco que tiene un jodido expediente con mi nombre real». Tengo que calmarme. Yo no lo conozco, así qué él tampoco a mí. «No es nadie que conozca. Nadie del pasado a quien deba temer». Me lo repito y mi cabeza me grita lo obvio. Por supuesto que no lo conozco, porque siempre está en la os

