[Gael] Después de pasar unas horas en el hospital, y de ayudarle a Adela a vestirse y a moverse. Llegamos al piso que tiene en Nueva York. Debo confesar que volver a entrar a este lugar me trae muchos recuerdos y lo agradable es que todos son maravillosos, por lo que un aura de paz y tranquilidad se respira, ya no volví a mi casa solitaria donde todo es frío y obscuridad, ahora estoy con ella, en este pequeño lugar lleno de plantas, flores, libros y pinturas. Agradezco de verdad que el elevador funcione, porque no me imagino cargando Adela, con casi seis meses de embarazo, escaleras arriba por todos los pisos. Aunque si fuera necesario lo haría con todo gusto, por el bien de mis hijas. Adela no me ha dirigido la palabra desde que salimos del hospital e incluso cuando regrese al cuarto

