—Es suficiente—determina Eric mientras enciende de nuevo el motor del auto. Lo miro y frunzo el ceño. —¿A donde crees que vas? No acordamos esto. —No. Acordamos que vendría a mostrarte y es suficiente. —¿Y qué se supone que haré con esta especie de tour? Ni siquiera he visto a nadie. ¡Es un maldito galpón vació!—exclamo. Me doy la vuelta en el asiento de copiloto para tomar la manija de la puerta pero su mano es más rápida y le pone seguro. Le regalo una mirada rabiosa—¡Eric! Ni siquiera me mira cuando arranca. —Estás actuando como una cría, Samantha. Y a mi no me gustan los críos, así que por ende, no les tengo paciencia. Deberías empezar a entender eso—dice con cierto tono de desagrado— Estar aquí es peligroso. Respiro hondo. Sacudo la cabeza en negativa. —¿Entonces porqu

