—Tu... ¿Tu familia?—consigo preguntar a pesar de mi consternación. Él no me ve a la cara, parece hasta avergonzado por tener que admitirlo. Y no puedo evitar sentirme todavía más confusa. Estoy intentando con todas mis fuerzas no llenarlo de preguntas, pero es más fuerte que yo. Siento mi pulso acelerarse y mis manos se aferran al barandal con tanta fuerza como si estuviera a punto de caer al vació. —Si—suspira—Su padre es hermano de mi padre, así que... —Son primos. ¿Porqué no me habías dicho nada? —Porque cuando Loan me contó esa noche acerca de ti, y de quién estaba detrás tuyo, no pude creerlo—confiesa. Tiene el semblante serio y cuando me mira a los ojos, sacude la cabeza—Yo... Yo no quise reaccionar de esa manera al tratarte así, ¿sabes? Es que no... No podía creerlo, simplem

