Max es el primero que entra corriendo. Su cabello desordenado y sus ojos azules están desorbitados. Frena en seco al verme. Hay un ápice de alivio en su rostro el cual logra camuflar un poco la preocupación. Me obligo a respirar hondo. Mis extremidades comienzan a fallar, a debilitarse. Entonces, su mirada recae en el hombre que tengo a mi lado. Noto como se desinfla y niega con la cabeza, absorto en sus sentimientos al ver a su primo al borde de la muerte. Noto que mueve sus labios con urgencia pero no escucho lo que dice. Soy un manojo de nervios y de miedo. Tengo los oídos tapados con tanto ruido. La cabeza me martillea con fuerza. Quiero poder llegar hacía él pero no... Caigo hacía atrás, cerrando los ojos con fuerza ante las palpitaciones constantes que no me dejan en paz. Todo

