[MATEO] No tengo idea de cuánto tiempo llevamos caminando por las calles de Madrid, ni siquiera sé hacia donde vamos. Ella está en completo silencio, y por momentos la miro dándome cuenta de que las lágrimas no dejan de caer por su rostro. No entiendo en qué momento perdimos el camino, como fue que toda esta situación nos llevó por delante como si fuese un tren que viene a toda velocidad y no hubo manera de detenerlo. Al levantar mi mirada, observo la entrada del café que está a pocos pasos de nosotros e inmediatamente tomo la mano de mi esposa —Ven, entremos aquí— Le pido y ella tan solo asiente. Me duele la situación a la que hemos llegado, este silencio que jamás existió entre nosotros y siento que, si no hablamos, vamos a perderlo todo. Una vez que los dos estamos sentados frente a