3 días después: 13 de noviembre Hawái cada noche se convierte en el testigo perfecto del amor que ella y yo nos tenemos. Su cuerpo es víctima de mis caricias, el mío tiembla cuando ella me besa como lo hace, y enredarnos entre las sabanas se ha convertido en nuestra rutina favorita. Sus gemidos a mi oído me llevan a sitios inimaginables y perderme en su cuerpo es un placer absoluto. Mis labios aprisionan los suyos en medio de esta locura y sentir sus uñas rasguñadme levemente la espalda mientras que me muevo en ella me enloquece aún más. —Así— me dice en un tono lleno de súplica y sonrió. Sería su esclavo si ella me lo pide, es tanto el amor que siento por ella que a veces pienso que no hay manera de demostrárselo más que amándola con toda esta intensidad. Nuestros cuerpos lentamente v