POV: Adam. Si no tuviera su mano sosteniendo la mía con fuerza, regresaría a esa maldita oficina y les destrozaría la cara a esos dos enfermos. Puedo fingir calma, puedo aparentar que solo llegué en el momento justo; pero por dentro, mi sangre hierve y quiero golpear algo. Mi mandíbula está tensa y mis dientes rechinan, pero no puedo relajarme por más que lo intente. Sentir la palma de su mano contra la mía, es lo único que me mantiene a flote en estos momentos, el único contacto que me hace reconsiderar mis ganas de acabar con el senador corrupto y el malnacido de Bertrans; es lo que me trae de ese lugar oscuro al que voy en ocasiones, pero que hoy tengo que alejar para cuidarla a ella. Bajamos las escaleras y Amaia no dice nada; solo me sigue. Puede ser que me esté portando como un lo

