POV: Amaia. Llego al apartamento de Marge cuando casi amanece. De repente, me llena un sentimiento de culpabilidad; por haber estado ausente toda la madrugada. En cuanto abro la puerta ahí está ella, con su taza de té, sentada junto a la ventana. Gira su cabeza cuando escucha el ruido, me mira con un brillo en sus ojos. Bajo la cabeza y muerdo mi labio inferior, avergonzada. —Marge, yo… —Solo dime que te dejaste llevar y me harás feliz. Sus palabras me hacen alzar la cabeza con sorpresa. Me recibe su sonrisa pícara y debo confesar que en la mía se refleja una de alivio. Corro hasta donde está y me arrodillo a sus pies, me abrazo a sus piernas, apoyando mi cabeza sobre sus muslos. —Fue más que solo dejarme llevar, Marge —confieso. Cierro los ojos cuando pasa su mano entre mis cab

