Punto de vista de Alexa Una amplia sonrisa se dibujó en mi rostro al levantarme de la silla. Sentía que por fin podía respirar bien. Le sonreí a Ethan, apretándole la mano, y luego me giré hacia Arnold, cuyos ojos estaban llorosos. —¿Puedo... puedo ir a verla ahora? —preguntó, conteniendo la respiración. —Por supuesto. ¿Usted es el señor Williams, supongo? —preguntó el doctor. Arnold asintió con entusiasmo. —Sí, soy el señor Williams —respondió. —Ven —respondió el doctor mientras se daba la vuelta y entraba en la sala de partos con Arnold siguiéndole de cerca. Me volví hacia Ethan y me pasé las manos por el pelo, sonriéndole con alivio. —Te dije que todo iba a estar bien, ¿no? —respondió mientras me besaba la mejilla con naturalidad y luego los nudillos. —No puedes culparme por esta

