Punto de vista de Alexa La luz del sol se filtraba a través de las cortinas transparentes, proyectando un brillo suave y difuso por toda la habitación. Me quedé de pie frente al lienzo, pincel en mano, mirando la superficie blanca en blanco. Habían pasado algunos días desde la última vez que vi a Ethan, y el vacío que dejó parecía crecer con cada hora que pasaba. La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el crujido ocasional de las tablas del suelo o el zumbido lejano del refrigerador. Mojé el pincel en la paleta, mezclando tonos de azul y gris. Mis manos se movían casi por sí solas, trazando pinceladas amplias y melancólicas sobre el lienzo. Cada pincelada parecía un intento de capturar la tristeza que me abrumaba, de dar forma a las emociones que las palabras no podían expresar

