Natalia No tenía idea de qué me había pasado hasta que desperté. Abrí los ojos lentamente, recuperando poco a poco la conciencia. Era de día y estaba en mi habitación. Pero antes… El ataque… el cuchillo… la sangre… Luca. Fruncí el ceño mientras luchaba por recordar los detalles. Entonces la puerta crujió al abrirse y escuché pasos silenciosos. Me incorporé en la cama, sintiendo mis extremidades pesadas. Era agotador, pero me obligué a levantar la vista y me encontré con la mirada aliviada de Luca. —Estás despierta —dijo. Vi que llevaba una bandeja con platos cubiertos, que colocó en la mesita de noche. Sonreí débilmente, sintiendo vagamente un dolor en las rodillas y la espalda, ecos del recuerdo de los asaltantes de la noche anterior. —Te desmayaste anoche y dormiste hasta la tard

