[SANTIAGO] Dos semanas después Miro a mi niña mientras la cargo en mis brazos y la llevo a su cuna, sin dudas es mi princesa. Cuidadosamente la acuesto y le canto un trocito de esa canción que se ha vuelto mi favorita. Casi como si entendiese lo que le acabo de cantar, me lanza una sonrisita seguida por un bostezo que me deja saber que se está quedando dormida —Te amo con toda mi vida, princesa— Le hablo y le planto un beso en su pequeña frente. Le echo un vistazo por última vez y cruzo la arcada para ir donde esta nuestra cama, y donde me espera la mujer de mi vida. Al pasar, ella me mira sonriente —¿Se ha quedado dormida?— Me pregunta con una sonrisa que me enamora más de ella como si eso fuese posible. —Si cariño, como cada noche le he cantado y se ha quedado dormida.— Le explico
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