[JAZMÍN] Estoy abrazada a él después de lo que ha sido una tarde perfecta amándonos como nunca, o mejor dicho como siempre. Los meses y años pasan, pero nuestro amor parece no cambiar, sino todo lo contrario, crece a cada día y no lo pienso porque estemos esperando a nuestra Antonella. —Me haces demasiado feliz. — Me dice y su brazo me aprieta más contra él. Es tan romántico, tan guapo, es tan perfecto para mí, aunque sé que como todos los humanos también tiene defectos... y son muchos, pero honestamente yo no los puedo ver; el amor no me deja hacerlo. Con mis dedos comienzo a acariciar ese perfectamente tonificado torso lleno de lunares y dibujo líneas imaginarias. Es como si quisiera unir los puntos de sus lunares. —Tú también me haces demasiado feliz.— Le respondo perdida en él. —¿