«No es mi intención, claro está. Pero en momentos así solo quiero gritarle que no sería lo mismo si no lo tuviera a mi lado». Aston se queda en silencio por más tiempo del que creía posible. Me muerdo el labio para no soltar lo primero que se me ocurre. Algo que pondrá esto más incómodo. Odiaría que algo como eso arruinara nuestra dinámica. Nunca le doy de más. No, al menos, en esos aspectos que podrían confundirse. —Porque no mereces más que lo mejor, zanahoria —asegura con tono ronco cuando creo que ya no me dejará respuesta—. Odio que a veces dudes de eso. *** El eco del hangar es casi hipnótico. Cada paso que doy, con mis nervios, resuena como un latido más de esta espera. Miro mi reflejo en la ventanilla del auto que Aston rentó para que viniera a recogerlos y me obligo a respira

