Milo suelta una risa seca. —Marissa puede ir por su cuenta esta noche. Prefiero no verme con nadie que pueda joderme la concentración. —Sus palabras me arrancan una mueca divertida. «Ese es el Milo de siempre: directo, frío, práctico». —Eso incluye a todos, por lo que veo… —añade Aston, cruzando los brazos. Lo dice con ese tonito suyo de saber más de lo que deja escapar. Milo se gira hacia él, casi disfrutando la pulla. —Y hablando de distracciones… te perdiste ayer, Myers. Te esperé y nada. —Lo dice sin rodeos, soltando la bomba como si nada. Levanto una ceja, miro de Aston a Milo. Mi amigo sonríe de lado, metiendo las manos en los bolsillos de su traje impecable. —Te pierdes en tus planes y luego me quieres meter en ellos sin aviso. Así no funciona, Prince. Lo dice con tanta tr

