—Lo dejarás en manos del ayuntamiento. —Como cada año. Asiento. —Entiendo. Nos quedamos en silencio. Misael se inclina hacia adelante y apoya sus brazos sobre la madera oscura de su escritorio. —¿Es por lo de la boda? —insisto, al verlo tan concentrado—. Abigail misma confirmó que no quiere hacerlo por ahora. Me muerdo la lengua para tragarme mi propio veneno. Hablar de boda y Abigail en la misma oración me hace sentir jodidamente mal. —Shane, no quiero parecer pesado y créeme, no es lo que busco. No soy tan idiota como para no saber que algo sucede con esa propuesta que no acabo de entender por qué la hiciste. Hago esto porque quiero diversificar mi negocio, entenderás mi postura, porque sabes lo que significa comenzar algo desde cero. Asiento. Y vuelvo a pensar en Ivanna. —Tú c

