—¿Eso significa que ya podré romper el puto compromiso? Mi supuesto suegro hoy me dijo que no tenía que casarme, que sabe que hay algo detrás. Sean me mira divertido y sorprendido a partes iguales. —Sabe lo que todos los demás suponen. Pero en realidad no tiene idea, ¿verdad? Me río. Estar con mi hermano siempre es una terapia. Llegué aquí subiéndome por las paredes y ya puedo decir que estoy muchísimo mejor. —No, no la tiene. El teléfono que está sobre el escritorio de mi hermano suena de repente, interrumpiendo lo que él iba a decir. Responde con un seco saludo y me mira cuando le dicen algo del otro lado de la línea. —Deja pasar a mi madre, Mariana. Me pongo tenso, pero no me da tiempo cambiar siquiera de expresión cuando la puerta se abre y aparece Aurora Robinson con cara de

