Me aporta el mérito, primero. Luego me deja claro que pretende superarme. Para todos los demás ella suena profesional y poderosa. Para mí, es un recordatorio doloroso de lo que creamos juntos… y de que ya no está a mi lado. Ni siquiera sé cómo tomarlo, pero no hago un espectáculo de lo que siento por dentro. A fin de cuentas, no estoy aquí para ir en su contra, tampoco para verla perder o rendirse. Puede que haya deseado muchas cosas en estos años, por la confusión, por las dudas, pero jamás desearé el daño para la única mujer que he amado en mi vida. Asiento. Le dedico una sonrisa. Una que sé que no llega a mis ojos, pero que confío en que ella ya no reconozca. —Respetuosa propuesta, y su respuesta calma mis dudas. —Hago una especie de reverencia, bajando la cabeza un momento. Cua

