Luego de dejar la casa de Jared, pensé en ir a casa de mis padres, pero terminé en mi departamento. Miro alrededor y el silencio me acompaña. Pensé que la casa de Jared era silenciosa. Pero mi departamento, el cual había habitado por años, me parecía solitario y austero. Mi móvil no ha parado de sonar y no me hace ser un genio para saber de quién son las llamadas. Me llevo las rodillas al pecho, sentada en el sofá y descanso mi barbilla sobre mi rodilla mirándola nada. Supongo que los finales felices no son para todos, tal vez es momento de que entienda de que Jared y yo no estamos predestinados. Una solitaria lágrima desciende por mi mejilla y la dejo estar para ser seguida por otras. Pero, así como las dejo salir, las limpio. —Quizás es momento de dar un paso atrás después de todo

