POV. Emilia El té con la madre y la abuela de Fran se convirtió en comida… y después en cena. Honestamente, no sé cómo ocurrió, pero puedo asegurar que ha sido una de las mejores tardes que he pasado con dos mujeres en mi vida. Una tarde real. Íntima. De esas que te hacen olvidar que tu corazón está hecho puré. Hablamos de tanto… Me contaron historias de Fran que jamás imaginé: Fran gateando hasta meterse en una maceta enorme. Fran llorando porque a los cinco años pensó que había matado un gusano por abrazarlo demasiado fuerte. Fran haciendo casas de cartón para sus hermanos pequeños. Fran construyendo su primer “edificio” con cajas de cereal. Cada anécdota me arrancó una carcajada distinta. Cada carcajada me arrancó un pedazo del muro que todavía intentaba mantener entre él y yo.

