POV. FRAN Estoy esperando a Emilia como un niño espera a Santa Claus. Con esa mezcla absurda de ansiedad, ilusión y miedo a que algo salga mal. Me alegra no haber ido con ella a escoger el vestido; gracias a eso, mi abuelo —como siempre— me dejó las cosas claras. Me desarmó con pocas palabras y, por primera vez en días, sé exactamente lo que tengo que hacer. El celular no deja de vibrar. Serrat. Una y otra vez. Al parecer, ahora me necesita más que nunca. Me ha enviado mensajes larguísimos, llenos de planes perfectamente estructurados para dejar a Henry. Demasiado estructurados y pulidos para ser de ella. Huelen a estrategia ajena, a algo ensayado, fabricado. También tengo mensajes de sus amigas. Candy —así le dicen— se ha unido oficialmente al complot. “Sólo me interesa ver a la pe

