POV. FRAN Pasé días pensando en cómo invitar a Emilia. Tanto, que dejé de concentrarme en mi trabajo. Los planos se me mezclaban, las cifras no cerraban, y por primera vez en años mi mente —tan obsesiva, tan precisa— se sentía dispersa. Entonces apareció eso que las abuelas llaman presentimiento. Ese que llega sin pedir permiso y que, cuando lo hace, casi nunca se equivoca. Estaba en mi departamento, frente a la computadora, escribiendo un reporte que llevaba horas sin avanzar, cuando el teléfono vibró dos veces. Contesté sin mirar el número. —¿Diga? —Fran… soy Juan Serrat. Me quedo inmóvil. El nombre cae como una piedra. Juan. El hermano menor de Serrat. El que se fue. El que cortó lazos con ella hace años, cuando decidió dejar de justificar lo injustificable. —Juan… —respondo al

