Capítulo 12

1113 Palabras

—¡Dios! Estas zapatillas me están matando —me quejo mientras acomodo las hermosas zapatillas doradas que, aunque me dan unas piernas kilométricas, también me están destruyendo el alma. —Escuché que la belleza cuesta —responde él, caminando a mi lado con esa calma irritante de quien no tiene nada lastimándole el metatarso. Lo volteo a ver con el ceño fruncido. —¿Eso fue un cumplido o debo responderte con sarcasmo? —pregunto. Francisco me mira de arriba abajo. Luego sonríe. Esa sonrisa. La que odio. La que amo odiar. —Tómalo como quieras… —dice, y el muy desgraciado lo dice como si supiera exactamente lo que provoca. ¡Dios! No sé si quiero besarlo o empujarlo al tráfico. Quizá ambas. Seguimos caminando. Nos estacionamos lejos porque no había espacio. Según él Serrat y su prometido

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR