POV Francisco Nunca había visto a Emilia así. Tan encendida por dentro. Tan llena de ilusión, de fuego, de ideas. Mientras manejo lejos de la casa de Serrat —casi huyendo de ese lugar —ella celebra en el asiento del copiloto como si acabara de ganar un premio literario. O una guerra. —¡Lo logramos, Francisco! ¡Lo logramos! —grita, con los ojos brillándole—.¿Viste sus caras? ¡CELOS! ¡Eso fue celos! La miro de reojo. Está hermosa cuando está feliz. Peligrosamente hermosa. —Lo sé —respondo, más fascinado de lo que quiero admitir. —¿No estás emocionado? —me pregunta, funciendo el ceño. —Ya te dije que sí —respondo, tranquilo. Pero ella no sabe el contexto completo. No sabe que por dentro soy un caos perfectamente silencioso. Yo no celebro como ella. Yo no salto, no grito, no hago fie

