POV: EMILIA La abuela jamás debió contarme lo de Fran. Porque ahora estoy en un dilema que NO me corresponde… pero me está carcomiendo viva. Es evidente —EVIDENTÍSIMO— que Serrat es un demonio disfrazado de ángel. A Fran le hace mal. Lo manipula. Le roba la luz. Pero tampoco es como si mi opinión importara. Él la quiere de regreso, ese es nuestro plan, y yo solo soy la escritora que está actuando de novia. Sin embargo… Ahora que conozco a su familia, ahora que escuché lo que escuché… no quiero. Y me confunde. Me confunde DEMASIADO. ¿Será que no quiero a Serrat rondando la cafetería durante los próximos diez años? Pffff… Claro que ni Serrat ni Fran pondrán un pie ahí cuando esto acabe. Me digo eso para tranquilizarme, pero no funciona. El desayuno familiar pasa frente a mí como un col

