Dereck Tucker. El sol apenas empieza a asomarse en el horizonte cuando salgo de la casa. Bri ya se ha ido a trabajar, estoy solo en esto, aunque soy consciente de que así se lo pedí. El vacío que hay ahora en la casa, la que ocupamos al lado del apartamento que es suyo, me deja una extraña sensación, como si su presencia hubiera sido solo una ilusión, algo que puede desvanecerse con facilidad. Pero sé que no es así. Sé lo que me pasa. Todo se resume a lo que haré, al lugar al que estoy yendo sin saber realmente qué debo esperar. Visitar a Helen Rimmer en su nuevo escondite no es lo que quisiera, pero sigo diciéndome que hay ciclos que debo cerrar y ella es uno de esos. Mi madre, la mujer que una vez respeté y amé con todo mi ser, se convirtió en una extraña con el paso de los años.