Después de la confesión de Pool era evidente que el ambiente se iba a tornar tenso, al menos por unos segundos, luego fueron más gritos y amenazas por parte del disgustado señor Lautner y un Sebastián tratando de intervenir como mensajero de Pool quien no habló más, pero básicamente hacía caso omiso a todo lo que su padre decía. En aquel mismo momento, pero a kilómetros de distancia, Emma estaba también teniendo una conversación seria con sus padres; bueno, no había gritos ni regaños, es más no se podía determinar si ciertamente era una conversación ya que la muchacha no hacía más que asentir con la cabeza a todo lo que le dijeran. — Esto ya no es normal, Jennie. — Su madre resopló con algo de desespero. — Háblale, tú, tal vez te escuche a ti. — Como sí no lo hubiera intentad