Brisa Cuando el lunes llegó, algunos de los moretones aún seguían en mi piel y aunque traté de cubrirlos con maquillaje, no era muy buena haciéndolo. Hoy empezaría a trabajar en el bar de Mario y a pesar de que era un gran amigo, un hermano postizo, mejor dicho, no le había contado nada acerca del ataque. Sabía que solo con enterarse, esté enloquecería y al igual que Luc, trataría de que me esconda en su casa. ¿Qué lograba escondiéndome? Nada, absolutamente nada, ya que una vez que salga, porque no podía vivir oculta, mis problemas seguirían allí. Había tomado mi decisión y por muy difícil que sea para ellos entenderlo, había decidido continuar con la boda. Sin embargo, esperaba que mi plan funcionará y que no tuviera que casarme con ese desgraciado de Jerry. ¿Cómo pude estar cin

