Brisa No podía creer el don de la inoportunidad que tenía Yael, de hecho, parecía que lo hacía adrede, porque cada vez que estábamos a punto de consumar con Luc, él llamaba, se aparecía o le permitía el paso a brujas indeseables. Ahhh, pero claro, hace pocos minutos había tratado de impedirme el paso, a mí, la única persona inofensiva aquí. Sin dudas se merecía la patada en las bolas que le había dado y sin ir más lejos, estaba buscándose una repetición ahora mismo y no imaginaba cuan encantada estaba de ayudarlo. Me alejé de Luc y solo di dos pasos hacia su amigo, antes de que volviera a poner sus manos en mi cintura, con la clara intención de evitar que continuará avanzando. -Suéltame Luc, aún debo solucionar ciertas cosas con tu socio. -no me importaba lo que pudiera hacerme, co

