Luc —Solo digo que ya que estoy trabajando con ustedes, puedo encargarme de abrir el bar mientras ustedes descansan, tampoco es algo tan difícil. Es decir, es algo que ya hago, ¿O no? A pesar de la confianza que sentía Brisa en si misma y en su poder para hacerse cargo de toda la responsabilidad y el trabajo que le llevaría atender el bar ella sola, con Yael sabíamos bien que no estaba lista. Solo nos bastó una mirada, para darnos cuenta de que ambos pensábamos exactamente lo mismo. En los últimos tres meses, desde nuestra unión, varias cosas habían cambiado y una de ellas era el que Brisa se viniera a trabajar con nosotros al bar. Convencerla no fue sencillo, ya que ella comenzó a soltar un monólogo de querer conseguir oportunidades por sí misma, no querer que su novio, en este ca

