Vivian retrocedió dos pasos antes de poder contenerse. Con los ojos abiertos, miró a Marceau con incredulidad, con la mente hecha un mar de confusión. "Yo... yo..." Después de un largo rato, por fin logró esbozar una sonrisa débil y poco convincente. "Lo sé... El otro día, oí a Lucas llamarla señora Remy". Pronunciar estas palabras fue un desafío excepcional para ella. ¡Vivian no podía aceptar el hecho de que otra mujer ya se había convertido en la esposa de Marceau, una posición que había anhelado y con la que había fantaseado durante años! Juntó las manos frente a ella. Cuando lo miró de nuevo, estaba tranquila, la auténtica imagen de la serenidad. Sin embargo, una mirada a sus dedos blancos y fuertemente apretados dejó claro que ella no era nada de eso. Marceau, t

