En un centro comercial de alta gama en el centro La ropa de Nana fue fácil de elegir, pues solo necesitaba que fuera decente y cómoda. Anneli no tardó mucho en encontrarle un conjunto. Jessica, en cambio, tenía un temperamento digno, pero aún conservaba una mirada infantil. Anneli dedicó más de una hora a elegir la ropa adecuada para ella. “Hola, por favor muestra esto...” “¡Empaca este vestido para mí!” Anneli estaba a punto de pedirle a la vendedora que le trajera el vestido para poder verlo mejor cuando una voz arrogante de mujer la interrumpió. —Señorita Aubert, ¿a usted también le gusta ese vestido? —Alma, que acababa de entrar a la tienda del brazo de un hombre, le sonrió con suficiencia—. Qué lástima. Vivian lo quería para un m*****o mayor de la familia Remy.

