Esa noche, Gary no pudo dormir. Caminaba de un lado a otro pensando en el hecho de que Marceau no dejaba de sorprenderlos últimamente. Primero, pasó de pensar que era un perdedor discapacitado a descubrir que era dueño de la empresa más poderosa del país. ¡Y ahora, ya no estaba discapacitado! ¡Ese sobrino suyo lo engañó! En aquel entonces, ese accidente estaba destinado a matar tanto a Sebastián como a Marceau. Pero Marceau había sobrevivido. Gary había querido intentar otra vez suicidarse, pero al descubrir que estaba discapacitado sintió que no era necesario. Ahora, mirando hacia atrás, se sintió enfurecido. ¡Marceau lo había engañado! Marceau le había hecho creer que era un perdedor discapacitado mientras hacía movimientos en secreto. Gary tenía ganas de der

